lunes, 15 de junio de 2015

RENACIMIENTO FLORENCIA Cuna de la Revolución Científica

RENACIMIENTO
FLORENCIA
Cuna de la Revolución Científica

Preludio de la Ciencia Moderna
Durante el período de la oligarquía de comerciantes y el gobierno de los Médicis, los contactos cada vez más frecuentes con la antigüedad griega y romana dio origen a un nuevo espíritu y la ciudad se convirtió en la forja del Humanismo.
El hombre se consideró a sí mismo el fin último, deseoso de conocimiento racional y empeñado en dominar la naturaleza a su alrededor y la historia que le precedía. La literatura, las artes, las ciencias y todas las actividades humanas alcanzaron cumbres nunca antes escaladas con artesanos y artistas imbuidos del ideal de la verdad y la belleza eterna.
Entre esa multitud de genialidades resalta Filippo Brunelleschi cuya actividad en la aurora de esta edad dorada, entre 1420 y 1446, produjo obras arquitectónicas que representan el inicio del Renacimiento; entre ellas, la cúpula de la catedral de Santa Maria di Fiori. Puede considerarse una ‘modernización’ del Panteón romano, que Brunelleschi estudió con detenimiento en sus numerosos viajes de estudio a Roma. Pero el poder de su inventiva y lo novedoso de su visión transforman su obra en original y única. El diseño del domo, llamado Duomo, no fue de Brunelleschi. La catedral había permanecido inacabada por décadas ya que nadie sabía cómo construir un domo de proporciones tan enormes. Brunelleschi realizó el diseño de ingeniería y desarrolló las técnicas de construcción para crearlo.
Es gracias a Bruneleschi y el increíble número de excelentes artistas, como Leon Battista Alberti y Michelozzo en arquitectura, Donatello, Andrea Verrochio, Lorenzo Ghiberti, entre muchos otros escultores; Masaccio, Paolo Uccello, Filippo Lippi, Domenico Ghirlandaio, Sandro Botticelli, Fra Angelico, Giovanni Pico della Mirandola, entre una legión de pintores, y en especial Leonardo da Vinci y Michelangelo Buonarroti, que Florencia se convirtió en la ‘ciudad del Renacimiento’ por excelencia, idealizada por los humanistas.
Entre los numerosos ejemplos de esta arquitectura renacentista, se encuentra el Palazzo Médicis de Michelozzo, el Palazzo Rucellai de Leon Battista Alberti, la Logia para el Ospedale degli Innocenti (Orfanato), la Sacristía de la iglesia de San Lorenzo, la iglesia del Santo Spirito, el convento de San Marco, etc.
La contribución más diciente de Brunelleschi fue en la evolución de la perspectiva. Su visión matemática de la realidad lo llevó a la invención de la perspectiva lineal.
“Todavía en la fase temprana de su carrera arquitectural (probablemente c. 1420-15), Brunelleschi redescubrió los principios de la perspectiva lineal conocidos por griegos y romanos pero sepultada, como muchos otros aspectos de la civilización antigua, durante la edad media europea. Brunelleschi demostró sus descubrimientos en dos paneles pintados, ahora perdidos, que mostraban las calles y edificios de Florencia. De las descripciones de Manetti queda claro que Brunelleschi había entendido el concepto de un único punto de fuga, hacia el cual todas las líneas paralelas, dibujadas sobre el mismo plano, parecen converger, y el principio de la relación entre distancia y la disminución de objetos que parecen estar más alejados en el espacio. Usando los principios ópticos y geométricos sobre los que se basaba la perspectiva de Brunelleschi, los artistas de su generación fueron capaces de producir trabajos de asombroso realismo. Sobre superficies de dos dimensiones crearon la extraordinaria ilusión del espacio tridimensional y objetos tangibles, tanto que la obra de arte parecía ser una extensión del mundo real o un espejo de la naturaleza. Aunque las leyes que gobiernan la perspectiva fueron sacadas a la luz por Brunelleschi, fueron codificadas por primera vez por el arquitecto humanista León Battista Alberti. En 1435 Alberti las describió en Della pittura (Sobre la pintura), su famoso tratado que incluía una afectuosa dedicación a Brunelleschi – sin duda una expresión de la deuda de Alberti al revolucionario descubrimiento de su amigo”. (EB)
Es indudable que la perspectiva, al permitir expresar el entorno natural a través de principios matemáticos, inició un proceso de representación del mundo natural, no ya como un ente orgánico complejo, sino como una realidad cognoscible y reducible a leyes que permiten una interpretación mecánica. La perspectiva reduce la pintura a una aplicación de la geometría.
Además, la perspectiva sirve de metáfora para describir la nueva actitud mental que surgía en el Renacimiento, un nuevo punto de vista que prescindía tanto de la escolástica de las universidades como del idealismo de las academias platónicas. Una nueva actitud independiente de la tradición y de la autoridad como fuentes de conocimiento, dando prioridad a la observación y experimentación.
Quien encarnó este nuevo espíritu fue Leonardo da Vinci (1452 – 1519). Sus múltiples facetas lo hacen merecedor del título de Homo universalis. Además de pintor, escultor, ingeniero militar, se destaca como filósofo y científico. Al no haber recibido educación formal en universidad alguna, lejos del pensamiento platónico y aristotélico, buscó el conocimiento en la observación precisa y documentada. Sus cuadernos de notas no fueron escritos para ser publicados y contienen anotaciones sobre gran diversidad de materias científicas; de haberse publicado sus teorías, habrían revolucionado la ciencia del siglo XVI. Sus extensos dibujos de la anatomía humana lo convierten en uno de los padres de esta ciencia, además de estudios de la circulación de la sangre y el funcionamiento del ojo. Hizo descubrimientos en meteorología y geología, anotaciones sobre las mareas, la formación de los continentes y los fósiles. Es uno de los iniciadores de la hidráulica, y sus proyectos de desecación de pantanos y canalización de ríos aún tienen vigencia. Inventó gran número de máquinas, que nunca llegó a construir pero que hoy en día se ha demostrado que todas eran factibles. Entre ellas se destacan sus máquinas voladoras, el paracaídas, todo ello basado en la observación científica del vuelo de las aves y la dinámica del vuelo y el entendimiento de los principios de la aerodinámica. Así también con la dinámica del agua, diseñando un submarino así como un traje de buzo. La prioridad dada a la observación precisa como fuente de conocimiento, es lo que califica a Leonardo como un precursor de la ciencia moderna: sus teorías están basadas en la precisión de la observación y documentación.

Otro personaje digno de mención como iniciador de los cambios que llevarían a la ciencia moderna es Paolo del Pozzo Toscanelli (1397 – 1482), matemático, astrónomo y geógrafo, nacido en Florencia, hijo del médico Dominic Toscanelli, educado en matemática en la Universidad de Padua donde se graduó en 1424 con el título de doctor en medicina. Toscanelli envió una carta (escrita en Florencia el 25 de junio de 1474) y un mapa como respuesta a una petición de su amigo Fernán Martinez de Roriz, canónigo portugués que era confesor del rey Alfonso en la corte de Lisboa, (petición por encargo del rey) con detalles de una forma para llegar a las Islas de las Especias viajando hacia el occidente. Copia de la carta la envió a Cristóbal Colón, quien la llevó durante su primer viaje al Nuevo Mundo. Es claro que Toscanelli obtuvo su información de “la India Lejana” del libro de Marco Polo sobre el tamaño del continente asiático, que contenía el enorme error de considerar la circunferencia de la tierra en 28 mil kilómetros lo que colocaba a Asia a 12 mil kilómetros más cerca viajando por occidente. Colón, quien mantuvo correspondencia con Toscanelli, probablemente confió en ese dato y encontró todo un continente nuevo sin saberlo, creyendo que había llegado a Asia.
Y es precisamente el descubrimiento de América el hecho más importante que llevaría a la crisis total del pensamiento aristotélico y el comienzo del pensamiento crítico que culmina con la revolución científica.
1501 – 1504: Michelangelo Buonarroti (1475 – 1564):David, colocado frente al Palazzo della Signoria.
1504 – 1508: Rafael, nacido en Urbino, (muere 1520) está activo en Florencia
1519 – 1534: Michelangelo: Nueva Sacristía de la iglesia de San Lorenzo; vestíbulo de la Biblioteca Laurentiana.
1519 – 1574: Cosme I de Médicis, primer Gran Duque de Toscana, en 1569.
1550 – 1560: Giorgio Vasari (1511 – 1574): Palazzo degli Uffizi. Jardines Boboli del Palazzo Pitti.

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