Aunque el trigo silvestre presenta ciertas características que facilitan su diseminación estas eran una dificultad para los recolectores prehistóricos; sin embargo, algunas plantas eran ideales para la recolección. Gran número de granos de las plantas de trigo que el hombre prefería recolectar caían cerca del poblado y, si las condiciones locales eran favorables, crecían más y más plantas de trigo silvestre aptas para el trabajo del hombre. El siguiente paso fue la conservación de la semilla y la plantación deliberada. Es muy probable que el primer cultivo se haya realizado con un bastón con la punta aguzada para cavar. Una vez el hombre supo como cultivar las semillas, se puede considerar que la agricultura nació y a partir de este momento los cultivos se pudieron extender a todas las tierras, incluso a las menos favorables. En el milenio siguiente al 8000 antes de J.C., los agricultores del Medio Oriente añadieron a sus cultivos de trigo y cebada, legumbres como lentejas y habas.
Las pequeñas mejoras acumuladas en las especies cultivadas daban, tras largos periodos de tiempo, especies radicalmente nuevas y con propiedades que las hacían más valiosas al hombre. Un ejemplo de esto es la hibridación entre la escanda (una variedad de trigo silvestre) y la hierba para dar origen al trigo candeal que es el actual (9). Este nuevo tipo de trigo se ha encontrado en lugares que datan del año 6000 antes de J.C. La cebada también mejoró, haciéndose gradualmente más variada y versátil. En este caso no hay evidencia de hibridación que favoreciera el proceso. La revolución agrícola proporcionó muchos beneficios. Uno de ellos es que los viejos y niños dejaron de ser una carga; los primeros pasaron a ser depositarios de experiencias prácticas necesarias para la comunidad y los segundos, ayudantes potenciales en los campos. Recipientes de arcilla cocida, frágiles y difíciles de transportar para un grupo de nómadas, se convirtieron en recipientes duraderos para cocinar y almacenar alimentos. Otro aspecto importante es el tiempo libre para fabricar artículos de uso habitual. Un hombre que trabajaba el hueso podía fabricar collares y alfileres y con la piedra podía fabricar una amplia variedad de útiles, como hachas y morteros. El inconveniente era que la agricultura es un trabajo más extenuante que la recolección y también más arriesgado. Los fracasos en las cosechas podían provocar hambruna o una alimentación deficiente. La ventaja de la acumulación de posesiones materiales podían convertirse en desventaja debido a los saqueos por parte de merodeadores y a los incendios. Una de las dificultades con que se encontraron los primeros agricultores era la disminución de las cosechas debido al empobrecimiento del suelo. Aunque se trató de solucionar el problema con el sistema de talar y quemar o dejando descansar el bosque esto no era suficiente pues la población iba creciendo cada día y la tierra aprovechable iba disminuyendo. Las gentes debieron encontrar maneras de afrontar la decadencia de la fertilidad de sus campos sin abandonarlos durante varias generaciones. Una solución fue la ganadería ya que el estiércol es un buen fertilizante.
Uno de los logros que permitió el salto hacia la civilización fue cuando el hombre aprendió a regar sus campos. La irrigación incrementó la productividad de la agricultura pues hizo posible que se extendiera a tierras áridas y puesto que una irrigación efectiva sólo puede llevarse a cabo por una cooperación organizada de todos los agricultores de un poblado se fomentó el desarrollo de un gobierno. Una irrigación sencilla fue empleada en el 5500 antes de J.C. en algunas partes de la Media Luna Fértil. Cuando la pericia en la irrigación aumentó, los poblados se extendieron a lo largo de los ríos y hasta los bordes de la gran llanura mesopotámica. Algunos poblados se transformaron en grandes ciudades que dominaron a los de su alrededor y lentamente fue apareciendo una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo. Egipto fue el segundo lugar donde nació una civilización hidráulica y en otras partes del mundo -Perú, México y China- donde la agricultura era la base de avanzadas civilizaciones también se habían desarrollado sistemas complejos de irrigación.
Las pequeñas mejoras acumuladas en las especies cultivadas daban, tras largos periodos de tiempo, especies radicalmente nuevas y con propiedades que las hacían más valiosas al hombre. Un ejemplo de esto es la hibridación entre la escanda (una variedad de trigo silvestre) y la hierba para dar origen al trigo candeal que es el actual (9). Este nuevo tipo de trigo se ha encontrado en lugares que datan del año 6000 antes de J.C. La cebada también mejoró, haciéndose gradualmente más variada y versátil. En este caso no hay evidencia de hibridación que favoreciera el proceso. La revolución agrícola proporcionó muchos beneficios. Uno de ellos es que los viejos y niños dejaron de ser una carga; los primeros pasaron a ser depositarios de experiencias prácticas necesarias para la comunidad y los segundos, ayudantes potenciales en los campos. Recipientes de arcilla cocida, frágiles y difíciles de transportar para un grupo de nómadas, se convirtieron en recipientes duraderos para cocinar y almacenar alimentos. Otro aspecto importante es el tiempo libre para fabricar artículos de uso habitual. Un hombre que trabajaba el hueso podía fabricar collares y alfileres y con la piedra podía fabricar una amplia variedad de útiles, como hachas y morteros. El inconveniente era que la agricultura es un trabajo más extenuante que la recolección y también más arriesgado. Los fracasos en las cosechas podían provocar hambruna o una alimentación deficiente. La ventaja de la acumulación de posesiones materiales podían convertirse en desventaja debido a los saqueos por parte de merodeadores y a los incendios. Una de las dificultades con que se encontraron los primeros agricultores era la disminución de las cosechas debido al empobrecimiento del suelo. Aunque se trató de solucionar el problema con el sistema de talar y quemar o dejando descansar el bosque esto no era suficiente pues la población iba creciendo cada día y la tierra aprovechable iba disminuyendo. Las gentes debieron encontrar maneras de afrontar la decadencia de la fertilidad de sus campos sin abandonarlos durante varias generaciones. Una solución fue la ganadería ya que el estiércol es un buen fertilizante.
Uno de los logros que permitió el salto hacia la civilización fue cuando el hombre aprendió a regar sus campos. La irrigación incrementó la productividad de la agricultura pues hizo posible que se extendiera a tierras áridas y puesto que una irrigación efectiva sólo puede llevarse a cabo por una cooperación organizada de todos los agricultores de un poblado se fomentó el desarrollo de un gobierno. Una irrigación sencilla fue empleada en el 5500 antes de J.C. en algunas partes de la Media Luna Fértil. Cuando la pericia en la irrigación aumentó, los poblados se extendieron a lo largo de los ríos y hasta los bordes de la gran llanura mesopotámica. Algunos poblados se transformaron en grandes ciudades que dominaron a los de su alrededor y lentamente fue apareciendo una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo. Egipto fue el segundo lugar donde nació una civilización hidráulica y en otras partes del mundo -Perú, México y China- donde la agricultura era la base de avanzadas civilizaciones también se habían desarrollado sistemas complejos de irrigación.
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